La lotería de ser presidente.

Hace un tiempo bajó la vecina con un manojo de llaves y le dijo a mi mujer:

«Este año os toca ser presidentes», a lo que ella respondió: «¿Qué debo hacer?».

La vecina fue muy franca y contestó:

«Tener las llaves por si algún vecino las necesita y decir sí a lo que te proponga el administrador». Con esta frase, resumió todo un año de mandato.  Y lo cierto es que a casi ningún vecino le gusta ser presidente, pero, inevitablemente, a todos les toca por el hecho de tener una vivienda en propiedad.  Ser presidente de una comunidad de propietarios es un mal trago para muchos, porque queremos asumir pocas responsabilidades, y menos, más allá de la puerta de nuestra vivienda y sin retribución alguna. Pero toca. Y además resulta necesario este compromiso por parte de los propietarios, pues nuestra propiedad no solo se queda en el inmueble, sino que se amplía a los elementos comunes que constituyen nuestra comunidad.

Si no nos agrada la idea de asumir la presidencia de la comunidad de vecinos es también porque no solemos tener claras cuáles son nuestras competencias y hasta qué punto hay que delegar una tarea en el presidente, qué derechos tiene por ostentar el cargo, a qué debe hacer frente, a qué no… En resumen: es algo más que tener un manojo de llaves y decirle al administrador a todo que sí.

No todas las comunidades de vecinos tienen claros ni los derechos ni obligaciones del presidente de la comunidad, por ello vamos a repasar las cuestiones básicas.

Presidir una comunidad de vecinos es una tarea que debe ser desempeñada por uno de los propietarios, que será nombrado por elección, turno rotatorio o sorteo. ¿Y si no puede, quiere o debe?  En caso de que la persona elegida no lo pueda desempeñar por enfermedad o por edad, se recomienda que sea la comunidad quien elija a otro propietario para ocupar el cargo.

Obviamente, para ser presidente de una comunidad de vecinos es necesario tener una vivienda en propiedad, pudiendo ejercer cualquiera de los cónyuges si la vivienda les pertenece como bien ganancial, y también una persona jurídica, ejerciendo en este caso, en 13 LUCENTUM cada momento, el representante legal de la misma. En ningún caso es posible ser presidente por representación.  La presidencia es un cargo personal e indelegable. El presidente podrá, únicamente, delegar determinadas gestiones internas, siempre que cuente con la autorización de la Junta, pero no sus funciones de representación de la comunidad de vecinos.

Aunque a muchos les indigne, lo cierto es que no existe impedimento legal alguno para que un vecino moroso pueda ocupar el cargo de presidente.  Otra cosa es que esta situación pueda repercutir directamente en la comunidad y en la relaciones entre vecinos. Detrás de la posibilidad de que un vecino que no paga sus cuotas sea el presidente de la comunidad, puede haber también un conflicto de intereses. Por ejemplo, quizá exista una posible dejadez de funciones del presidente a la hora de reclamar el pago de la deuda de la comunidad. Lo cierto es que a la comunidad en ningún caso le conviene que desempeñe el cargo una persona que no lo desea, pues únicamente perjudicará los intereses de los propios vecinos.

A estos vecinos menos comprometidos lo que más les importa es saber si se puede renunciar al cargo de presidente de la comunidad. En principio, no. El artí-culo 13 de la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) establece que el cargo es obligatorio, por lo que no se puede renunciar a él.  Eso sí, los vecinos podrán eximir a un propietario de la labor de presidir la comunidad en circunstancias especiales que consideren oportunas. Si un propietario se empeñara, en último término (artículo 17.3 de la LPH) será el juez competente quien decida si queda eximido o no de los deberes de dicho cargo.

Las principales funciones del presidente son;

1.  Convocar a la Junta de Propietarios, al menos una vez al año; cerrar el acta de las mismas, mediante su firma junto a la del secretario de la comunidad; hacer cumplir los acuerdos de la Junta; y representar a la comunidad de propietarios en juicio y fuera de él.

2.  Dar el visto bueno a la certificación emitida por el secretario o administrador sobre la existencia o no de deudas vencidas con la comunidad de alguno de los propietarios que desee vender su propiedad.

3.  Será el encargado de requerir, por iniciativa propia o de cualquiera de los copropietarios, a quienes realicen actividades prohibidas, molestas, insalubres, nocivas o peligrosas en su piso o local, para que cesen las mismas bajo apercibimiento de iniciar las acciones judiciales correspondientes en caso contrario.

Al margen de todo esto, lo más importante es que exista una buena relación entre el presidente y el administrador de esa comunidad, ya que actualmente las comunidades de propietarios cuentan con muchos servicios comunes (antenas de telecomunicaciones, jardines, grupos de presión, placas solares…) que requieren la figura de un administrador de fincas colegiado para asesorar y garantizar la correcta conservación y mantenimiento del inmueble.

 

 

fernandobrotons
Fernando Brotons Cantó
Administrador de fincas colegiado y Vocal de la Junta directiva de COAFA

 

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